Espero equivocarme con Suecia

Estamos viendo en las últimas semanas que los suecos van muy tarde ante el coronavirus, que a pesar de que tanto Noruega o Dinamarca cerraran fronteras hace una semana, Suecia sólo prohibía concentraciones de más de 500 personas pero la gente seguía entrando y saliendo del país por avión (especialmente Suecos que volvían de esquiar provenientes del norte de Italia, algunos de ellos trayendo el virus consigo dicho por el mismísimo responsable y cabeza del operativo sueco) o celebrando fiestas con un aforo inferior de 499 personas.

Un inciso, el viernes cogí un taxi y el conductor, sueco y sospecho votante de extrema derecha, se quejaba de que los chinos habían traído la infección a Suecia, cuando todo apunta que han sido suecos, esos amantes del esquí (que conste que no tengo nada en contra de los esquiadores, practico esquí) los que lo han hecho.

La clase política y la sociedad civil sueca, al contrario que en España (al menos por lo que estoy viendo en mi entorno y también en Twitter), no reaccionan como nosotros esperaríamos, pensamos que lo está haciendo mal pero cuando luego lo comparamos con el gabinete de crisis español, para nosotros el gobierno español lo está haciendo muy bien, ojalá se hiciera algo así en Suecia. Algunas veces me pregunto: ¿No será que nosotros, Españoles, somos unos alarmistas? digo Españoles pero podría decir también Italianos, Franceses, Argentinos,…

El sueco no se preocupa, es el estado que normalmente se preocupa por él, los que no somos nacidos en Suecia, los del sur (y quizás alguno del norte) a veces se nos activa el gen de la preocupación, de que el país lo hace mal, en cierta medida que tenemos razón, algunas vez acertamos y otras no, pero nos preocupa y lo sentimos como si fuera nuestro. Los suecos no necesitan procurar por el vecino porque el estado se ocupa de ellos, eligen a sus políticos para que los cuiden, en cambio en España (y seguramente pasará en algún otro país), vivimos en una inercia de corrupción, enchufismo que esto degenera en lo que es ahora España. No nos fiamos del que está arriba, como en la película El Agujero (está en Netflix). Parar esa rueda va a ser difícil, de vez en cuando alguien hace reducir la marcha, cuando se descubren a corruptos y los ponen en la prisión, cuando las manadas pisan las cárceles, o cuando el racista y homófobo es declarado culpable. Siempre pensamos mal y parece que desgraciadamente acertamos varias veces, porque no sé si será el sesgo que podamos tener, pero parece que toda la gente con poder nos quiera tomar el pelo.

Es también el «y yo más!», «el vecino vende su apartamento por 100, el mío es mejor que el suyo y lo venderé por 120» (os suena?), «el alcalde está vendiendo parcelas a sus familiares, cuando yo llegue arriba del partido voy a vender más», «mi jefe me explota, pero cuando pueda me quedo con su puesto y se van a enterar quien soy yo». Vivir bajo ese yugo es duro (casualidad que el escudo español lleve uno), muchas veces son pensamientos infundados, pero siempre queda «¿y sí…?».

La sociedad sueca ha tenido menos casos de corrupción, con eso no digo que no haya tenido, porque ha tenido y de gordos, pero todos se castigan con ejemplo (al menos es la sensación que tiene del sueco medio), los políticos tienen mejor valoración que en España y el Sueco no tiene porque preocuparse en exceso, pero claro, si lo trasladamos al COVID19, viendo esta pasividad, que no os extrañe que no enfurezcamos «¿pero no lo véis?», «va a pasar como Italia».

En mi entorno la única persona que está realmente preocupada es mi superior, parece que su hermano de unos 30 años, tiene el COVID19, no está en la UCI pero lo está pasando muy mal.

No quiero hablar por todo el colectivo inmigrante que vive en Suecia, pero en mi entorno estamos preocupados, por otro lado espero y deseo con todas mis fuerzas que estemos equivocados, que alguien me diga «Dani, ¿ves?, al final no era para tanto», ojalá pasara, pero ahora mi sensación es que les da igual. En fin, sólo el tiempo dirá quién tiene la razón e insisto, me alegraría que no me la dieran, aceptaré mi error con alegría.

Sólo puedo proteger a mi entorno, el poco que tengo aquí en Suecia y en menor medida debido a la distancia a mis padres y a mi hermana, que están bien pero siento preocupación por mis padres, especialmente mi padre, mayor de 70 y con asma agudo. Les tengo prohibido salir y espero que así lo hagan.

Aquí en Suecia nos tenemos a Chat y a mí, procurando mutuamente que no nos pase nada.

A pesar de esta situación, que por muy seguro que quieras estar es imposible conseguirlo al 100%, al menos me siento en buenas manos, no por el gobierno, pero sí por mi entorno más cercano.