Ese duende

18 enero, 2019

Siempre me ha gustado la idea que la creatividad es una especie de duende que te viene a visitar cuando menos te lo esperas, ya que es lo que siento cuando me viene a ver, de vez en cuando, especialmente en un momento muy exacto, justo cuando estoy entre la vigilia y el sueño, entre la cordura y el caos, en ese justo espacio que queda entre estos dos mundos es cuando mi mente empieza a crear cosas sorprendentes, o al menos para mí.

Es un momento extremadamente delicado ya que son imágenes, sonidos, música que tiene la textura del humo, si intentas tocarlo para llevártelo al mundo consciente ves como se desvanece entre los dedos, es por eso que tengo que ser muy cuidadoso y de vez en cuando, muy de vez en cuando logro atrapar esa idea y traspasarla al mundo material para luego intentar reflejarla en una nota de mi teléfono móvil. No sólo intento atrapar la idea sino también la sensación y la experiencia de haberla vivido en ese entremundo.

Luego, al día siguiente miro las notas, las reviso y las revisito después de varios días, semanas o incluso meses, como si fueran un vino que hay que macerar. Algunas de estas notas las desestimo por lo absurdas que son, pero no las elimino porque a veces pueden ser el punto de salida de algo nuevo, otras ideas sí que las trabajo, algunas se hacen realidad y otras se quedan reposando esperando su momento.

Algunas de las que he hecho realidad son los dos libros que tengo publicados: “Yo fui a Eurovisión… y más de una vez” y “Vídeo para todos”, otras están aquí, en este blog en forma de relatos o bien en las plataformas musicales Soundcloud y Jamendo.

Puede parecer que sea relativamente fácil transformar ese regalo etéreo en algo tangible pero no es así, porque hay otro actor que entra en juego, el monstruo de la procrastinación, ese ser que prefiere sentarse en el sofá y ver la vida pasar, que hay que decir que no está mal, pero eso me genera ansiedad porque el duende sigue viniendo y sigue dejando sus regalos, esas nubes de ideas se siguen acumulando en la cabeza creando auténticas tormentas de culpabilidad que no se irán hasta que uno empiece a transformar lo intangible en tangible.

Luego están la redes sociales, las dichosas redes que te hacen creer que es creatividad pero no lo es, es un sucedáneo pero a la larga no es más que humo, te alivia unos instantes y te sientes el rey cuando logras llegar lejos pero luego te das cuenta que todo queda eclipsado por el tiempo, en segundos, minutos y con mucha suerte horas todo se funde en un amasijo de datos caducos.

¿La solución? planificar el tiempo, marcarse metas que se puedan cumplir, paso a paso, que por pequeño que sea, siempre se avanza.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Haciendo el sueco © 2017