Radiografía de un armario. Parte 2

28 marzo, 2019

Nos quedamos al final de la primera parte donde había asimilado mi identidad sexual gracias a un trabajo de religión. Pues bien, después de aceptarme y dejar de preocuparme de etiquetas necesitaba dar un paso más, conocer a gente como yo, pero eso no resultaría fácil, entre otras cosas porque aunque no lo parezca era bastante tímido cuando se trataba de socializar a niveles más personales e íntimos.

Estamos en 1991, internet no existía al menos tal como es ahora, la World Wide Web (WWW) se hizo pública ese mismo año, así que tenías que tirar por otros sistemas más “tradicionales”, pero como yo no soy nada tradicional encontré otro modo, uno llamado IBERTEX, una red de comunicación bastante arcaica visto desde los ojos de hoy pero que contaba ya en 1991 con varios servicios entre ellos, servicios de mensajería tipo chat, aunque bastante rudimentarios.

Gracias a esa tecnología empecé a contactar con gente y a conocer más sobre el “ambiente” aunque ir me daba bastante respeto.

El viernes 13 de septiembre de 1991 empecé una aventura, abrí por primera vez en España una empresa de reparto de preservativos a domicilio, esto me ocasionó cierta fama, salí en todos los periódicos habidos y por haber, televisiones, noticiarios, me entrevistaron por ejemplo en “Hablando se entiende la gente” o en el programa de Jordi Gonzalez, “La Palmera”, ¡la noticia incluso se hizo eco en Japón!

Un día recibí una llamada de teléfono donde me pidieron 100 preservativos pero tenían que estar envasados de forma individual para una fiesta, así que hice el pedido a mi proveedor y con varios amigos me ayudaron a hacer bolsitas individuales las cuales incluí un preservativo y un adhesivo del negocio. Hice la entrega de la mercancía a primera hora de la tarde y el cliente me invitó a asistir por la noche y tomar una copa, yo acepté aunque le dije que serían sólo para 5 minutos y tomar un refresco, así que como la fiesta estaba cerca de la oficina desde donde operaba me acerqué y ¡oh sorpresa”, era una fiesta gay, pero no te imagines que había sexo, ni mucho menos, era un obsequio que hicieron los dueños de la sala a los clientes para darme publicidad. La primera impresión fue “¿Qué estoy haciendo aquí?” pero en pocos segundos me di cuenta que tampoco era muy diferente a un pub cualquiera, estuve 5 minutos, me felicitaron por el negocio y regresé a la sede central de PROPHY EXPRESS.

En ese momento me había estrenado en un lugar de ambiente y había sobrevivido, no era lo que me imaginaba, un antro de perversión sino un pub como otro cualquiera.

A finales de mayo de 1992 cerré la empresa porque a pesar de la fama no daba lo suficiente para subsistir, intenté ser el proveedor oficial de condones en las olimpiadas de Barcelona pero no pudo ser, así que dejé la aventura pero sin remordimientos ni tristeza, fue una experiencia alucinante que volvería a repetir si pudiera.

Y ya el resto es historia, aprendí mucho, perdí miedo y prejuicios que son los que nos hacen débiles.

Espero que te haya sido útil la lectura y recuerda, se quien quieras ser pero sobretodo, se feliz.

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