De ruta por Dinamarca buscando ostras

Debido a la pandemia de COVID tuvimos que cambiar a última hora nuestras vacaciones planeadas desde hacía casi un año, el plan era ir a España, pero tal como estaba el panorama de primeros de octubre tuvimos que escoger un destino más cercano, que pudiéramos hacer en coche y recordando un artículo que leí donde contaban que en Dinamarca uno podía ir y coger todas las ostras que quisiera, pues no lo pensamos más. ¡Nos vamos a Dinamarca!.

El vídeo

Todo fue muy improvisado, la noche antes de salir miramos si había restricciones para viajar a Dinamarca y en un principio no vimos ninguna así que sin dudarlo hicimos la reserva para pasar la primera noche en Copenhague, las ganas de salir de Suecia eran tremendas.

Una vez hecho el pago una amiga nos dijo que Dinamarca cerraba fronteras con Suecia esa misma madrugada, lo comprobé de nuevo y efectivamente, a las 12 de la noche Dinamarca cerraba fronteras y nosotros ya con el hotel reservado y pagado. ¿Qué hicimos? fuimos a la aventura. En el caso que no nos dejaran entrar decidimos que pasaríamos unos días en Malmö (nuestro plan B) pero al final no fue así.

Preparamos una pequeña maleta, los bártulos de Rico y el 10 de Octubre por la mañana nos dirigimos al sur. Fue un viaje bastante tranquilo aunque pasado por agua.

De Estocolmo a Jönköping fue todo autopista, luego entre Jönköping y Malmö nos tocó un tramo de unos 20 kilómetros de carretera, el resto también autopista. Parece ser que la siguen construyendo y no se porque, me da que llevan muchos años construyendo ese tramo.

Antes de llegar a Malmö paramos a ver a la hermana de Chat que tenía comida tailandesa preparada para nosotros y así poder cenar en el hotel de Copenhague.

Cruzamos Malmö y nos dirigimos al puente de Øresundsbron que conecta Suecia con Dinamarca por coche y por tren. El tramo es de casi 8 kilómetros, parte se hace a través del puente y parte mediante un túnel excavado debajo del mar y el precio para cruzar es de 50€.

Por suerte llegamos a Copenhague sin que nos pararan; ni aduanas, ni control de COVID, ni nada. El trayecto desde casa al hotel fue de unas 8 horas aproximadamente contando las paradas (6 horas y media sin paradas de Estocolmo a Copenhague).

Habitación del hotel

El hotel estuvo muy bien, todo el mundo con mascarilla, el servicio muy atento y lo más importante: aceptan mascotas. El hotel fue el Comfort Hotel Vesterbro, muy cerca del parque de atracciones Tivoli.

Esa noche cenamos Thai y a dormir porque al día siguiente nos esperaba un día muy largo.

Nos levantamos temprano, disfrutamos del desayuno en el hotel y nos dispusimos a pasear por el centro de Copenhague. Pasamos por delante del parque de atracciones Tivoli, el ayuntamiento, callejeamos hasta ir al barrio independiente de Christiania, un barrio hippie con mucho misticismo pero francamente nos pareció más un parque de atracciones dedicado a la marihuana que un lugar idílico donde respirar paz, no digo que no lo sea, sino es la impresión que me dio; turistas, gente fumando, bebiendo, muchas tiendecitas,… me pareció bastante artificial. Insisto, es la impresión que nos dio.

Estuvimos unos minutos y nos fuimos a una de las calles más turísticas de Copenhague, Nyhavn, una calle/puerto/muelle donde hay varios restaurantes. Ahí comimos bastante bien un plato típico danés y nos volvimos al hotel. Durante la comida decidimos coger el coche e irnos a buscar ostras.

Dinamarca tiene dos grandes zonas donde encontrar ostras, al norte y al oeste, por distancia y tiempo nos decidimos por ir al oeste así que esa tarde nos tocaba cruzar toda Dinamarca de oeste a este… GO WEST!

Pet Shop Boys: Go West (1993)

Llegamos al hotel, descansamos un rato, buscamos otro hotel donde alojarnos esa noche cerca de la isla de Øsmø y partimos.

Fue un trayecto bastante pesado, sobretodo al final cuando abandonamos la autopista. Estuvimos conduciendo por carreteras bastante inhóspitas durante bastante tiempo hasta dar con un Motel a pie de carretera. Llegamos de noche y cansados pero mirar al cielo fue espectacular.

En la foto se puede ver el carro o la Osa Menor.

La habitación era pequeña y estaba calentita pero a la mañana siguiente pararon la calefacción bien temprano, casi nos estaban echando de allí.

Cogimos el coche y nos fuimos a Rømø.

Fuimos a la oficina de turismo que hay justo entrando en la isla pero no nos ayudaron en nada, nosotros pedíamos hacer alguna ruta buscando ostras pero nos dijeron que muchas estaban canceladas así que preguntamos para hacerlo por nuestra cuenta y si nos podían decir donde podíamos ir, pero nada, no soltaron prenda.

Al final nos paseamos esa isla de cabo a rabo, compramos equipo para cazar ostras: guantes, botas, bolsas de plástico, una pala, un rastrillo,… y empezamos a buscar y a preguntar a la gente hasta que cansados nos fuimos a comer, por suerte nos dejaron entrar con Rico y ahí preguntamos y oh sorpresa, nos dijeron donde buscar, así que una vez terminada la comida nos fuimos para allí.

Decir que Chat pudo disfrutar de la salsa que se había traído desde Estocolmo para comer ostras, pero esta vez la usó para comer el pescado.

Encontramos, sí, pero muy pocas, además porque la marea ya estaba alta y no podíamos adentrarnos en el mar.

Zona de ostras con marea alta

Fue desesperante, no encontrábamos la cantidad de ostras que habíamos visto en varios videos de YouTube. ¡OSTRAS! ¿Dónde están las ostras?

Decidimos quedarnos una noche en esa isla, en un hotel donde seguramente tendrán varios huéspedes tailandeses porque tenían la típica figura que te encuentras en tiendas y restaurantes tailandeses.

A la mañana siguiente lo intentamos de nuevo. A la búsqueda de las ostras.

Cómo siempre pendientes de la marea baja para poder faenar y ese día encontramos bastantes, no como en los vídeos de YouTube (creemos que esos vídeos están grabados en la parte norte de Dinamarca) pero sí cómo para llenar una caja de unos 10 kilos aproximadamente (que no está mal).

Esta es la Ostra!

¿Qué hacemos? ¿nos quedamos una noche más en la misma isla? ¿vamos a otra isla? o ¿nos volvemos a casa?, al final nos fuimos a otra isla, a Fanø, una isla que se llega en Ferry pero antes tuvimos que pasar una noche en el camino, fuimos a un Bed & Breakfast muy bonito y decorado con mucho amor.

A la mañana siguiente nos fuimos a Esbjerg, y de ahí cogimos un ferry hacia Fanø.

El billete lo compramos por internet desde el mismo móvil y mediante un código QR entramos con el coche. Una vez en Fanø fuimos a la oficina de turismo donde preguntamos lo mismo “¿dónde están las ostras?”, en este caso fueron muy amables y nos marcaron un lugar donde va normalmente la gente, pero como aun estábamos en marea alta decidimos hacer tiempo recorriendo la isla.

Primero fuimos al norte donde hay varios búnkers de la segunda guerra mundial, luego fuimos bajando por el lado de la costa oeste y cómo la marea ya estaba bajando pudimos hacerlo por la extensa playa.

Durante el trayecto vimos a numerosa gente que aprovechando el gran viento que ahí hacía movían pequeños vehículos con vela a lo largo y ancho de la playa.

Era hora de comer así que nos fuimos a la localidad de Sønderho que está al sur de la isla donde encontramos un restaurante donde dejaron entrar a Rico (o entra Rico o no entra nadie).

En el restaurante donde dejan entrar mascotas

Una vez comidos ya nos fuimos a buscar las ostras, bastante cerca del Ferry y ahí sí que encontramos bastantes, con facilidad llenamos otra caja de unos 10 kilos aproximadamente.

En la zona de ostras de Fanø también hay restos de un bunker de la segunda guerra mundial.

Teníamos 20 kilos así que ya estábamos satisfechos, cogimos de nuevo el coche y nos volvimos a Suecia.

Felices de encontrar al final ostras en Dinamarca

El trayecto lo hicimos con una parada cerca de Malmö, donde vive la hermana de Chat, allí pasamos la última noche de nuestra escapada y al día siguiente nos volvimos a Estocolmo.

Si quieres ver más fotos y vídeos no te pierdas el vídeo!

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