Salirse del cuadro

Uno de los juegos de lógica que más me marcaron de pequeño eran aquellos que te dibujaban un cuadrado y tenías que pintar algo con unas limitaciones (sin levantar el bolígrafo o con un número limitado de lineas) pero cuya solución era imposible si seguías dentro de ese cuadrado. 

Cuando te contaban la solución y veías que ese cuadrado te había limitado para encontrar la respuesta sentía cierta frustración: “¿cómo era posible que cuatro trazos no me hubiera permitido ver más allá?” En ningún momento te decían que no podías usar el espacio exterior pero tu mente al ver esa figura geométrica se empecinaba que la solución debería de estar en el centro. Pero no.

A lo lago de los años luego te das cuenta que ese juego es una analogía de nuestra vida, vivimos marcados y vemos los problemas dentro del cuadrado imaginario que tenemos cada uno, y no estoy hablando de normas sociales sino de nuestros límites mentales para encontrar soluciones o ver los que nos rodea desde un punto de vista que nos permita ver con más amplitud la realidad.

Este cuadro mental lo forman nuestros prejuicios, miedos y experiencia tanto a nivel personal cómo en relación con otras personas, pero no por eso es un reflejo de la realidad sino de la interpretación que hacemos nosotros de la vida.

Salir de ese cuadro es salir de nuestros prejuicios, es aprender y encontrar nuevas formas para afrontar la vida, fuera de ese cuadro se encuentra la creatividad.

No es fácil salir de ese espacio personal, hemos vivido siempre así y nos da cierto nivel de confort, pero en el fondo son limitaciones, romper esas barreras no sólo nos permitirá ver cosas que nunca vimos antes sino que nos hará libres para entender y afrontar problemas de una forma más sana y llevadera.

No quiero que nadie confunda salir del cuadro con desinhibirse. Mientras que desinhibirse la gente lo puede conseguir con el consumo de substancias como el alcohol y esa sensación de libertad es temporal, salir del cuadro consiste en una meditación y en una atención plena de nuestra vida, encontrar nuestros límites y temores y salir de ellos de una forma consciente.

Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?

Visto en Twitter:

Encuesta: ¿A quién vas a votar en estas elecciones en Madrid?
– Izquierda: 90%
– Derecha: 10%

Y luego vienen los resultados de verdad y nos echamos las manos a la cabeza y preguntamos “¿Qué ha pasado?”. Pues ha pasado que vivimos en una burbuja de eco, donde nuestros mensajes llegan a gente que es afín a nosotros y donde el algoritmo nos enseña aquello que nos gusta.

Seamos sinceros, mientras haya intereses comerciales las RRSS, estas no están hechas para debatir, están hechas para que nosotros invirtamos tiempo en ellas y eso lo consiguen haciéndonos ver que somos los mejores, cómo el espejo de la reina pero peor, porque este nos miente, nos engaña y nos manipula para que volvamos al día siguiente a preguntar lo mismo, recibir nuestra dosis de endorfinas y a dormir tan felices.

¿Vale la pena intentar convencer en las redes sociales que el fascismo, la xenofobia, la transfobia, el racismo,… son actitudes deleznables? no, porque dificilmente llegará nuestro mensaje a la gente que no es afín a nuestra mentalidad y si llega o bien nos silencian o nos bloquean. Ir de mesías en Twitter es ir dando palos de ciego en un desierto.

¿Y qué hacemos entonces?

Los logros sociales no se consiguen sentados en el sofá o en el inodoro, los cambios se hacen tomando acciones reales, militando en partidos, participando en organizaciones o colectivos pero no en las RRSS, estas sirven para comunicar acciones pero no se consiguen cambios substanciales ya que nuestro publico será mayoritariamente gente afín a nuestros propósitos.

Si queremos salir de la burbuja en las redes sociales hay que forzar el sistema y para hacerlo normalmente hay que pasar por caja, Trump lo sabe muy bien, hay que convencer a los que no están en nuestra burbuja en vez de permanecer en nuestro círculo de confort, echando pestes a los que no piensan cómo nosotros, sintiéndonos mejores por ellos, pero al fin y al cabo estamos actuando como la extrema derecha.

No somos mejores

Tenemos de huir de la idea de que nuestras ideas políticas son mejores que las del resto porque así es cómo piensa el fascismo: “soy blanco y soy mejor que un negro”, “soy hombre y soy mejor que una mujer” o “soy español y soy mejor que un catalán”. Tenemos que cambiar esa frase y decir “tengo la suerte de ser solidario, de ser feminista, de respetar al prójimo” y con este pensamiento podemos construir puentes en vez de atrincherarnos en nuestras ideas.

La crispación no lleva a ningún puerto, sólo lleva al fanatismo y luchar contra viento y marea en las redes sociales es perder el tiempo, el mensaje se radicaliza y al final se consigue el efecto contrario.

Date un respiro

Visto lo visto ¿qué es mejor? ¿estar en continua pelea en las redes sociales o usarlas para construir acciones para salir de la burbuja de eco, ignorando los mensajes de odio, insultos y descalificaciones? quien está radicalizado no cambiará de opinión, así que ¿para qué perder el tiempo?.

Yo personalmente tengo bloqueadas todas las cuentas de fascistas y muchos políticos de primera linea, me importan un bledo lo que digan, no es nada personal solo que mi tiempo es demasiado valioso para perderlo debatiendo contra una pared. ¿Significa eso que sólo sigo gente afín a mí? no, ni mucho menos, hay gente a la que sigo que aunque no pensemos igual sabemos dónde están nuestros límites, yo no entro en sus debates y esa persona no entra en los míos y tan felices.

Disfrutemos más de las redes sociales para aprender, compartir, descubrir y echarnos unas risas porque está visto que no se puede cambiar el mundo mientras haya un interés comercial en todas ellas.

Se generoso con el creador (no estoy hablando de religión)

Aunque el título de este post podría hacernos pensar que estoy hablando de algo místico o incluso religioso, no voy por ahí, estoy hablando del generador de contenido, del creador de posts como este, podcasts, videos, literatura y cualquier cosa que uno pueda crear con su imaginación o inventiva y cómo receptores de esta creatividad o “disfrutadores” podemos interactuar con ella.

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El “Gran reemplazo” es una farsa

Mucho se ha hablado de si es bueno o malo el multiculturalismo y más ahora después del atentado terrorista en Nueva Zelanda. Algunos tachan este multiculturalismo de forma despectiva como un “retroceso”, el perder “nuestras tradiciones” e implementar las de fuera, normalmente calificadas como “inferiores”, el llamado “gran reemplazo”, la teoría supremacista que afirma que Europa está siendo sistemáticamente reemplazada con pueblos no europeos, pero lo que desconocen o ignoran es que su vida y todo lo que les rodea proviene del multiculturalismo, muchas de estas tradiciones han sido introducidas hace cientos o incluso miles de años y se han convertido en tradiciones que nos identifican como parte de nuestro colectivo europeo, por ejemplo, muchas de las tradiciones religiosas provienen de celebraciones paganas.

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Radiografía de un armario

Como cada mañana uno tiene por costumbre mirar los tweets que se he perdido durante la noche y si es de lunes a viernes se hace de camino al trabajo, de esta manera me entero de las últimas noticias y de lo que dicen los twitteros que sigo, entre ellos al gran Mikel Iturriaga, responsable del blog de “El Comidista” (lo descubrí ya estando aquí en Suecia durante los primeros meses de estancia y gracias a un programa de TV).

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