Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?

Visto en Twitter:

Encuesta: ¿A quién vas a votar en estas elecciones en Madrid?
– Izquierda: 90%
– Derecha: 10%

Y luego vienen los resultados de verdad y nos echamos las manos a la cabeza y preguntamos “¿Qué ha pasado?”. Pues ha pasado que vivimos en una burbuja de eco, donde nuestros mensajes llegan a gente que es afín a nosotros y donde el algoritmo nos enseña aquello que nos gusta.

Seamos sinceros, mientras haya intereses comerciales las RRSS, estas no están hechas para debatir, están hechas para que nosotros invirtamos tiempo en ellas y eso lo consiguen haciéndonos ver que somos los mejores, cómo el espejo de la reina pero peor, porque este nos miente, nos engaña y nos manipula para que volvamos al día siguiente a preguntar lo mismo, recibir nuestra dosis de endorfinas y a dormir tan felices.

¿Vale la pena intentar convencer en las redes sociales que el fascismo, la xenofobia, la transfobia, el racismo,… son actitudes deleznables? no, porque dificilmente llegará nuestro mensaje a la gente que no es afín a nuestra mentalidad y si llega o bien nos silencian o nos bloquean. Ir de mesías en Twitter es ir dando palos de ciego en un desierto.

¿Y qué hacemos entonces?

Los logros sociales no se consiguen sentados en el sofá o en el inodoro, los cambios se hacen tomando acciones reales, militando en partidos, participando en organizaciones o colectivos pero no en las RRSS, estas sirven para comunicar acciones pero no se consiguen cambios substanciales ya que nuestro publico será mayoritariamente gente afín a nuestros propósitos.

Si queremos salir de la burbuja en las redes sociales hay que forzar el sistema y para hacerlo normalmente hay que pasar por caja, Trump lo sabe muy bien, hay que convencer a los que no están en nuestra burbuja en vez de permanecer en nuestro círculo de confort, echando pestes a los que no piensan cómo nosotros, sintiéndonos mejores por ellos, pero al fin y al cabo estamos actuando como la extrema derecha.

No somos mejores

Tenemos de huir de la idea de que nuestras ideas políticas son mejores que las del resto porque así es cómo piensa el fascismo: “soy blanco y soy mejor que un negro”, “soy hombre y soy mejor que una mujer” o “soy español y soy mejor que un catalán”. Tenemos que cambiar esa frase y decir “tengo la suerte de ser solidario, de ser feminista, de respetar al prójimo” y con este pensamiento podemos construir puentes en vez de atrincherarnos en nuestras ideas.

La crispación no lleva a ningún puerto, sólo lleva al fanatismo y luchar contra viento y marea en las redes sociales es perder el tiempo, el mensaje se radicaliza y al final se consigue el efecto contrario.

Date un respiro

Visto lo visto ¿qué es mejor? ¿estar en continua pelea en las redes sociales o usarlas para construir acciones para salir de la burbuja de eco, ignorando los mensajes de odio, insultos y descalificaciones? quien está radicalizado no cambiará de opinión, así que ¿para qué perder el tiempo?.

Yo personalmente tengo bloqueadas todas las cuentas de fascistas y muchos políticos de primera linea, me importan un bledo lo que digan, no es nada personal solo que mi tiempo es demasiado valioso para perderlo debatiendo contra una pared. ¿Significa eso que sólo sigo gente afín a mí? no, ni mucho menos, hay gente a la que sigo que aunque no pensemos igual sabemos dónde están nuestros límites, yo no entro en sus debates y esa persona no entra en los míos y tan felices.

Disfrutemos más de las redes sociales para aprender, compartir, descubrir y echarnos unas risas porque está visto que no se puede cambiar el mundo mientras haya un interés comercial en todas ellas.

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