Relato: La cura (Cap. 1)

De nuevo un nuevo relato para que vuestros días de cuarentena se hagan más llevadoros.

¿Cómo te gustaría que siguiera este relato? hazlo en los comentarios de esta entrada.


– Bueno, ya me diréis –  Dijo Nicklas entrando en el laboratorio de la sexta planta del hospital Karolinska de Estocolmo. En él estaban sentados en un par de taburetes Björn, jefe del laboratorio y Sandra, jefa del departamento de genética.

– Será mejor que se siente –  Dijo Sandra mientras abría un nutrido y grueso sobre del cual empezó a sacar varios documentos.

– ¿Donde está el resto del equipo? – Dijo el director del hospital al ver que el laboratorio estaba vacío.

– Les hemos dado una hora libre mientras tenemos esta reunión. –  Dijo Björn.

– Podríais haber pedido una sala de juntas para esto. – Se quejó Nicklas.

– En las salas de juntas hay cámaras de videoconferencia y lo que vamos a decir diríamos que – Björn se quedó sin encontrar la palabra que resumiera lo transcendente que sería esa conversación.

– Es muy inquietante y no estamos muy seguros cuando están funcionando esas cámaras y cuando no. – terminó la frase Sandra.

– Bueno, soy todo oídos. – Dijo Nicklas.

Sandra sacó de su montón de papeles una gráfica.

– Ya hace un par de meses que desde varios laboratorios empezaron a ver algo que no cuadraba en nuestras estadísticas y está en el número de infecciones. –  Dijo el jefe del laboratorio.

– ¿Repunte en infecciones bacteriológicas? ¿resistencias? – dijo con preocupación Nicklas.

– No, más bien todo lo contrario. –  Dijo Sandra mientras le entregaba la gráfica que sostenía en sus manos. –  La gráfica que tiene es la que nos hizo interesar por el tema, son las nuevas infecciones por el VIH de tipo 1, podrá ver que desde hace algo más de dos meses hay una tendencia a la baja.

– Eso es bueno, eso es que la campaña de la profilaxis pre-exposicion está funcionando –  dijo Nicklas.

– No es eso. Sandra, dale la tabla 3. –  Dijo Björn –  Como verá pacientes seropositivos que tenían resistencia a retrovirales y tenían un número detectable del virus, empezaron a ser indetectables.

– ¿Cómo? ¿iniciaron una nueva medicación? –  Dijo con asombro el director del hospital.

– No – respondió Björn con total firmeza. –  Sin saber el porque, pacientes que no reaccionaban a la medicación lo empezaron a hacer, es más, incluso pacientes que habían dejado su tratamiento.

– Pero no sólo eso –  añadió Sandra –  otras infecciones de transmisión sexual empezaron a descender, gonorrea, clamidia, sífilis entre otras.

Sandra le dio a Nicklas un par de gráficas más.

– Son estudios muy recientes y habría que ver la evolución porque puede ser algo puntual. –  Dijo Nicklas mientras ojeaba los gráficos.

– Hemos contrastado estos datos con otros hospitales y este modelo se está repitiendo, parece ser que los primeros casos de estas anomalías empezaron en Alemania, al menos por los datos que tenemos hasta ahora. –  dijo Björn

– En el Charité Universitätsmedizin de Berlín para ser exactos –  matizó Sandra.

– Aquí hay algo, algún agente externo, no puede ser que por arte de magia las infecciones vayan en descenso sin ningún motivo aparente. – empezó a alterarse el director del hospital.

– No sólo las infecciones – dijo de nuevo Sandra –  hace dos semanas 4 pacientes con un cancer incurable empezaron a ver como el tumor desaparecía sin ningún motivo aparente, la semana pasada pasamos a 14 personas.

– ¿Han mirado el sistema inmune de estos pacientes? – preguntó Nicklas.

– Sí, ya pedimos analíticas de los sistemas inmunes de los primeros pacientes que empezaron a eliminar el VIH. – Dijo el jefe del laboratorio.

– ¿Y? –  dijo ansioso Nicklas por conocer la respuesta.

– Los sistemas inmunes fueron modificados, no concordaban con los resultados que se hicieron al inicio de sus infecciones. –  dijo Björn.

– Y es cuando empezamos a hacer un análisis de ADN en profundidad de estos pacientes. –  dijo Sandra mientras le entregaba varias hojas con los resultados de ADN.

Nicklas empezó a mirar las representaciones gráficas de los análisis de ADN formados por lineas que parecían códigos de barras.

– ¿Son del mismo paciente?  –  preguntó Nicklas

– No, cada linea es de un paciente distinto. – respondió la genetista.

– Veo que hay un patrón en esta parte –  dijo Nicklas mientras señalaba un pequeña franja que se repetía en las diferentes lineas. – ¿Qué es esto?

– Es un código añadido que no existe o al menos nunca hemos encontrado hasta ahora, tanto en este hospital como en una docena más que he consultado. Es algo único, además esa parte no tiene en teoría ninguna funcionalidad, en teoría claro, pero si está ahí es por algo. – Dijo Sandra.

– Esa parte del código no es natural, no está creada por la naturaleza. –  Dijo Björn

– ¿Y que significa eso? ¿que alguien ha creado… – Preguntó Nicklas pensando palabra por palabra.

– ¿Un virus para darle superpoderes al sistema inmune? – terminó la pregunta Sandra. – Sí.

– ¿Cómo? – preguntó Nicklas mientras se levantaba de la silla. –  No existe aun esta tecnología. No es posible.

– Pues los resultados están aquí. Es más, pensamos que ese código que se repite y que no tiene ninguna función por las pruebas que hemos hecho usando técnicas Crispr, podría contener un mensaje.

– ¿Un mensaje? ¿Me estás tomando el pelo? – dijo alarmado Nicklas.

– No le estamos tomando el pelo. Y sí, un mensaje. Sabe que el ADN está formado por nucleótidos y cada uno está representado por su sigla, ¿no? – Dijo Sandra

– Sí. ¿Me estáis diciendo que en esta parte de aquí –  Dijo Nicklas señalando el patrón que se repite del ADN –  han dejado un mensaje?

Sandra cogió dos hoja entre su montón de papeles pero sólo le dio una al director del hospital.

– Este es un pequeño fragmento que hemos encontrado de especial interés porque sólo se repiten 2 letras.

Nicklas cogió el papel donde había impresas estas letras.

ATAAAAATTATATATTTAATTATTATATAAAAAT

Y Sandra siguió – Cuando vimos este fragmento que se repite en todos los pacientes, decidimos trasladarlo a un lenguaje inventado por el hombre, el código morse. Si las A son líneas, dAshes en inglés y las T son puntos, doTs en inglés, nos sale este mensaje.  – Y Sandra le dio el segundo papel que tenía en sus manos.

-.– — ..- .- .-. . .– . .-.. -.-. — — .

youarewelcome

Nicklas no daba asombro a lo que veía.

– “De nada” en inglés. Esto podría ser una casualidad, seguro que si cogemos todos los 3200 millones de pares de bases de ADN y lo pasamos a código morse encontraremos alguna palabra. –  Dijo Nicklas exaltado. –  No puede ser.

– Quizás, este es un pequeño fragmento, el código repetido contiene más información que hoy por hoy desconocemos e intentamos esclarecer. –  Dijo Björn –  Hemos aplicado código binario pero no encontramos nada que podamos reconocer. Esto se nos va de nuestro entendimiento es por eso que necesitamos ayuda. Informáticos quizás, gente con las cualidades necesarias para esclarecer qué esconde el código que se repite en todos los pacientes que han llegado a curar el VIH o el cáncer.

– Tenga en cuenta que esto lo hemos averiguado esta mañana, es por eso que le hemos llamado. –  Dijo Sandra mientras recogía todos los documentos.

– A ver, el ADN está modificado, pero ¿cual es el transporte? Quizás un virus. – Dijo Nicklas.

– Es lo que pensamos pero no hemos encontrado el portador, por las pruebas parece ser que se contagia como un virus, pero no sabemos cómo se trasmite entre humanos. – Dijo Björn

– ¿Hay alguien más que conoce esto? – preguntó Nicklas.

Björn y Sandra se miraron entre ellos y se encogieron de hombros.

– Que sepamos no, pero tarde o temprano alguien se dará cuenta, es que los datos son muy evidentes. Algo anormal está pasando, por primera vez para bien. – Dijo Björn

– Alguien tiene una tecnología que por lo que sepamos aun no existe y de la misma manera que la está usando para bien también la podría aplicar para el mal, es por eso que debemos de saber que o quien está detrás de todo esto para saber cuales son sus intenciones. – Dijo Sandra.

– Entiendo. Preparad un paper con todo esto y lo publicamos cuanto antes, si necesitáis a más personal decídmelo. – Dijo el director. – Esto podría cambiar mucha cosas.


C 2020 Daniel Aragay

Relato «Fin»

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A pesar de que Javier ya estaba jubilado seguía levantándose como siempre bien temprano, siguiendo casi sus misma rutinas, la única diferencia era que en vez de ir a trabajar como profesor en la universidad se pasaba el día encerrado en el despacho que había habilitado en la que había sido la caseta de los trastos del jardín.

Dentro del pequeño habitáculo sin ventanas había una mesa de escritorio con un potente ordenador portátil encima, un aire acondicionado portátil, una estantería llena de libros de astronomía, un antiguo emisor y receptor de radio aficionado, una foto enmarcada de Saturno que había hecho Javier y en una esquina su más preciado juguete, un telescopio Mak 150 con el que pasaba horas y horas mirando la bóveda celeste y haciendo vídeos y fotografías que luego compartía en sus redes sociales.

Con mucho cuidado sacó el telescopio al exterior, lo puso en marcha y con el teclado numérico introdujo los datos al objeto a observar: El sol.

Mientras con mucha delicadeza el telescopio se encaraba al sol Javier entraba en la caseta, entrecerraba la puerta y encendía el ordenador portátil.

Las 7:11 marcaba el reloj, buena hora para empezar el día. Abrió la aplicación con la cual hacía las fotos y grababa los vídeos del telescopio y a los pocos segundos tenía en pantalla el astro rey en todo su esplendor. Pensó cómo empezar el vídeo que subiría a YouTube con un plano general del sol, con el título del vídeo encima. Le dio el botón para grabar.

7:13:58 de la mañana y el temporizador de grabación empezó a contar. Con 30 segundos tendría suficiente para la primera toma.

Tiempo de grabación: 0:0:22, 23, 24 y de repente la imagen se volvió negra.

– ¿Cómo? – Dijo asombrado Javier. – ¿Qué pasa?

Comprobó que el cable que provenía del telescopio estuviera conectado y sí, parecía que todo estaba bien, la aplicación detectaba la cámara y seguía en marcha 0:00:32, 33, 34,…

Levantó la mirada y se dio cuenta que de la fina rendija de la puerta entreabierta sólo había oscuridad.

– No puede ser – dijo Javier mientras se levantaba de la silla. Abrió la puerta y miró a su alrededor, era de noche, pudo ver las estrellas que brillaban encima de él, pero el sol había desaparecido.

Javier empezó a temblar de nerviosismo.

– ¿Qué está pasando? ¿Cómo puede ser ya de noche?.

Sacó su teléfono móvil y comprobó de nuevo la hora, las 7:15am, encendió la linterna y entró corriendo a su casa.

– Marta, despierta. – Dijo alarmado Javier a su mujer mientras entraba en el dormitorio.

– Javi, qué pasa, pero si aun es de noche – dijo Marta mientras sólo veía oscuridad a través de la ventana.

– No cariño, son más de las 7 de la mañana y el sol ha desaparecido. – Dijo de nuevo alarmado Javier.

– El reloj estará equivocado, si es de noche. – Dijo Marta mientras se despertaba lentamente. Miró su reloj de muñeca y vio que eran las 7 y 20 minutos. Volvió a mirar por la ventana, miró a su marido alterado, volvió a mirar el reloj, volvió a mirar por la ventana. – Javi, ¿esto es una broma?

– Levántate cariño, algo está pasando. – Dijo Javier mientras salía de la habitación para ir al salón y encender el televisor.

Lo primero que apareció en pantalla fue un especial informativo con conexiones en todo el mundo, el sol había desaparecido.

Marta apareció en el salón con un batín y también alterada. – ¿Es el fin del mundo? – Preguntó Marta.

– Eso parece, pero, ¿por qué?, ¿cómo puede haber desaparecido el sol?. – Dijo Javier.

En ese momento se acordó que su aplicación seguía grabando el sol y salió corriendo hacia la caseta.

Allí seguía la aplicación abierta y grabando el sol, el telescopio seguía moviéndose siguiendo al astro desaparecido.

– ¿Dónde estás? – Le habló Javier al monitor. Amplió al máximo el zoom y vio un pequeño aro luminiscente, muy tenue y desenfocado. Manualmente enfocó esa tenue imagen y apareció ante sus ojos una imagen que le resultaba muy familiar. Abrió el navegador y buscó lo que le creía que estaba viendo, hizo click en la pestaña imágenes y su suposición resulto ser cierta, el sol se había convertido en un agujero negro.


El programa seguía grabando al desaparecido sol, llevaba ya más de 20 minutos. Paró la grabación para ver el archivo que había grabado hasta el momento y volvió a darle al botón para que siguiera grabando.

Ya tenía el archivo para compartir. Abrió la aplicación para editar y subreimpresionó en el vídeo su usuario del canal de YouTube y el de Twitter ya que no quería que le robaran su descubrimiento. Mientras el portátil renderizaba el vídeo a la mayor calidad posible empezó a abrir en diversas pestañas de su navegador todas las redes sociales y foros en los cuales participaba.

Una vez el archivo estaba generado empezó a compartir el vídeo, incluso hizo una versión recortada de dos minutos y veinte segundos para twitter con el enlace a YouTube, tenía que ser el primero, le emocionó saber que podría tener millones de visitas en pocas horas y así fue, su tweet se propagó a una velocidad inimaginable para él.

– Javier – gritó su mujer.
– Ya voy – gritó mientras salía de la caseta.

Marta seguía viendo el televisor, en todos los canales ponían la misma noticia y la iban alternando con las repercusiones que eso estaba generando. Empezaron a ver los primeros altercados violentos, robos, atracos, asesinatos, pero también gente rezando, pidiendo a sus dioses que volviera el sol.

– Tengo miedo – dijo Marta preocupada.
– Yo también cariño – dijo Javier mientras abrazaba a su mujer.

– Acabamos de recibir un vídeo realizado por un aficionado donde se ve como desaparece el sol – dijo el presentador del noticiario. La pantalla empezó a mostrar el vídeo que Javier había compartido en las redes sociales.

– Cariño, cariño, ¿has subido tú este vídeo? – dijo Marta.

– Sí, estaba grabando el sol esta mañana, pura casualidad. – Dijo Javier mientras los dos se sentaban en el sofá viendo el vídeo una y otra vez, lo pasaron a cámara lenta y vieron como el sol se contraía en muy pocos fotogramas.

– Eres famoso – dijo Marta.

En la televisión contactaron por teléfono con un especialista astrónomo intentando dar explicaciones científicas pero no las tenía, el sol había desaparecido y tras las últimas informaciones recibidas estaban barajando la posibilidad de que se hubiera transformado en un agujero negro, algo que por otro lado era imposible.

– Nuestro sol no puede transformarse en cuestión de segundos en un agujero negro, es imposible – decía el astrónomo.

– Pero es lo que parece que está pasando, ¿no? – Dijo el periodista
– Sí, pero es imposible. – Seguía repitiendo muy alarmado el científico.

El teléfono de Javier sonó, miró en la pantalla y era su hija.

– Tranquila amor – dijo Javier – veniros aquí, os esperamos.
– ¿Olga? – Preguntó Marta.
– Sí, esta muy alarmada, ha visto el video que he grabado y no sabe que hacer. Mejor que vengan aquí. – Dijo Javier mientras cogía de la mano a su mujer.

– Sí, mejor que vengan y estamos todos en familia. El teléfono volvió a llamar.

– ¿Dígame?, sí, soy yo. – Dijo Javier al teléfono. – ¿Quién es? – Preguntó Marta
– La NASA – dijo con sorpresa.


Javier, Marta, Olga y su esposa Tania estaban sentados enfrente del televisor. Javier tenía encima de la mesilla del comedor el ordenador portátil que seguía mostrando las imágenes del telescopio, el agujero negro era más evidente, se podía ver el horizonte de sucesos con claridad aunque no sin el uso del telescopio.

Las noticias seguían con su programación especial, empezaron los debates científicos con las últimas noticias provenientes de agencias espaciales europeas, americanas y rusas, todo apuntaba a que el agujero negro y sin que hubiera ninguna explicación crecía de forma exponencial, anunciaron que la tierra había abandonado ya su órbita y se dirigía hacia él, con un poco de suerte saldría despedida formando una elipsis pero de todas maneras a causa de las fuerzas gravitacionales del agujero negro la tierra se resquebrajaría pero antes de ese momento perdiera toda la atmósfera y así toda la vida existente en el planeta.

Todo era cuestión de horas.

Después de los científicos pasaron a ser religiosos, hablaron de la venida del nuevo mesías, del Apocalipsis, pasaron también los espiritistas y ufólogos, predijeron la llegada de una nave extraterrestre que salvaría a toda la humanidad, le siguieron toreros, parejas de participantes de realities y un sin fin de personajes intentando encontrar una explicación, y a pesar de todo eso la tierra seguía siendo lentamente engullida por ese agujero negro.

Animaciones en 3D y gráficos eran mostrados sin cesar enseñando el movimiento de la tierra hacia el agujero negro.

Mercurio fue el primer planeta en notar de lleno el agujero negro, no fue engullido sino que por las fuerzas de la gravedad fue despedido a gran velocidad fuera del sistema solar, luego siguió Venus que cayó atrapado en una elíptica girando alrededor a gran velocidad y el siguiente sería la tierra.

Los científicos hablaban de 3 posibilidades, ser despedidos como Mercurio, estar atrapados como Venus o ser engullidos, ninguna de las tres tenía final feliz y es que fuera cual fuera de los tres destinos, la vida en la tierra iba a desaparecer en horas o días.

Marta junto con Tania prepararon algo de comer mientras Javier y Olga seguían el evento por internet y televisión. Ante semejante acontecimiento el mundo reaccionaba de muy diversas formas, desde gente que se despedía de sus seres más queridos, familias separadas que se volvían a reunir hasta ver lo más salvaje del ser humano mediante masacres multitudinarias o suicidios en masa.

Tanto Javier como su hija miraban de vez en cuando las estadísticas del vídeo en YouTube, lo habían visto más de 100 millones de veces, lo habían clonado en cientos de cuentas para generar más vistas pero a los pocos minutos se dio cuenta que su vídeo original ya no era el más visto sino que una plataforma de videos virales lo había cogido sin permiso, borrado su nombre y añadido el emblema de la empresa.

– Papá, que rabia que te hagan eso – dijo su hija.

– Da igual hija, en unas horas nada importará. Lo que más me importa es ahora, este momento, aquí, con todas vosotras. Además, por muchos billones de vistas que tengan, nunca van a recibir el pago de YouTube.

Se rieron los dos.


Cuando el cansancio hizo mella Marta y Javier se fueron al dormitorio mientras Olga y Tania se quedaron en el salón viento el televisor.

Javier y Marta estuvieron hablando toda la noche, recordaron cuando se conocieron por primera vez, la boda, el nacimiento de Olga, su comunión, los viajes en familia y todos aquellos buenos momentos por recordar. Se quedaron dormidos abrazados.

Al día siguiente se levantaron en la oscuridad, hacía frío. – Chicas – gritó Javier mientras se vestía.
– Estamos despiertas – respondió su hija.
Marta se despertó.

– Javier, ¿estás aquí? – Preguntó Marta preocupada. – Dime que todo has sido una pesadilla.

– Ojalá lo pudiera decir, pero al menos seguimos aquí.

Javier se vistió y se puso una chaqueta para salir fuera ya que hacía bastante frío. El horizonte de sucesos ya se podía ver a simple vista.

Entró en la caseta y cogió el emisor de radio aficionado que luego instaló en el salón.

En él podían escuchar a gente que iba contando lo que iba sucediendo.

Por otro lado la televisión había dejado de emitir el especial y habían puesto un vídeo en bucle con un resumen de la noticia que finalizaba con unas bonitas imágenes de la tierra, su naturaleza y los logros que había conseguido la humanidad, gente sonriente y feliz con una música relajante y a la vez alegre.

Las redes sociales eran un hervidero, la teoría que más aceptación tenía era la del Apocalipsis ya que el evento había sucedido el 6 de junio a las 6:06, hora de Greenwitch pero que no se había notado en la tierra hasta 8 minutos y 19 segundos más tarde, que es el tiempo que tarda la luz del sol en llegar a la tierra. Quizás estaban en lo cierto, pero ya poco importaba.

Marta preparó el desayuno.

Mientras estaban comiendo los cuatro juntos en la mesa se fue la electricidad.

– Papá – gritó Olga

– No pasa nada – dijo con calma Jorge mientras cogía la mano de su hija y también la de Marta.

Los cuatro se cogieron de la mano formando un anillo.

Por la ventana se pudo ver como el cielo se iluminaba lentamente debido al reflejo del horizonte de sucesos, se podían ver estrellas fugaces causadas por la desintegración de Venus, algunas eran muy grandes, empezaron a haber explosiones causadas por trozos más grandes que caían a la tierra. Lentamente empezó a sonar un silbido que se volvía más y más intenso, era la fina capa de la atmósfera que se escapaba de la tierra, la casa tembló con dureza pero los cuatro seguían cogidos de la mano sin ver nada, todo estaba a oscuras.

Marta tosió.

– Me cuesta respirar. – Dijo Tania
– Tranquilas, sentémonos en el suelo. – Dijo Javier.

Los cuatro se apartaron de la mesa y formaron un pequeño circulo en el suelo, se abrazaron los cuatro, Olga rompió a llorar, Javier fue el siguiente, luego Tania y Marta.

De repente el viento dejó de soplar y se hizo el silencio.

Los cuatro empezaron a tener problemas para respirar, Javier abrazó con toda su fuerza hasta que perdió el conocimiento.

A los pocos minutos la tierra se rompía en pedazos siendo engullida por el agujero negro.


– Venga, cuenta, cuenta – dijo Gregg mientras se sentaba en la mesa con su bandeja de comida.

– Espera, espera, ahí viene Stuart y Sandra – Dijo Oscar mientras terminaba sus albóndigas.

– Venga Stuart – dijo Gregg mientras le hacía señas a su compañero que venía también con su bandeja de comida.

– ¿Y eso? ¿A qué viene tanta prisa? – dijo Stuart mientras él y Sandra se sentaban en los dos únicos asientos libre de la mesa.

– ¿No te has enterado? Han cancelado E72. – dijo Gregg.

– ¿Qué? Vaya, parecía la opción con más posibilidades. – dijo asombrado Stuart.

– Sí, lo era – dijo Oscar – pero entraron en el punto de no retorno y es inútil mantener algo así, ya sabes cómo vamos de recursos.

– Cierto. Al menos cancelaste la simulación con estilo. – Dijo Sandra.

– Claro que sí – dijo bien alegre Oscar – les puse un agujero negro en el sol y lo activé en su calendario el 6 de junio a las 6:06.

Todos se rieron.

– No me jodas – dijo Gregg – 666, seguro que se les fue la olla con lo de satán y esas mierdas.

– Claro que si y no veas los científicos volviéndose locos buscando una lógica. – dijo Oscar sin parar de reír.

– ¿E72? ¿No era esa la simulación, la del pintor frustrado?. – Preguntó Sandra.

– Sí, le llamaban Adolf Hitler. – respondió Oscar. – estuvimos a punto de cancelar la simulación, pero tampoco han ido mucho más lejos. Llegaron al mismo punto de no retorno, sólo esperamos que el resto de simulaciones encuentren la solución y podamos salir de aquí.

– Una lástima, pero se lo buscaron ellos mismos. – Dijo Sandra.
– Idiotas – puntualizó Gregg. – yo les hubiera metido una supernova. – Una supernova es una muerte demasiado rápida. – dijo Sandra.
– Cierto, pues un Apocalipsis de extraterrestres zombies. – dijo Gregg.

Relato «El día más caluroso del siglo»

EL DÍA MAS CALUROSO DEL SIGLO
por Daniel Aragay
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0
2013

El día más caluroso del siglo no podía empezar de mejor manera, primero la caravana monumental para salir de Barcelona, el atasco en la C-58 dirección a Manresa y para rematarlo la inhumana cola de turistas que se apelmazaba en la entrada de Montserrat, eso sin contar con el pesado americano que llevaba de turista.

No era mi primera vez que hacia de guía turístico para la compañía en la cual estaba trabajando, pero esa vez era diferente, el turista de turno que me tocaba en esa ocasión también era de San Francisco, venía para implementar nuevos sistemas de seguridad en nuestras oficinas pero era un auténtico pelmazo con su teléfono móvil, allí donde iba le hacía foto, incluso a la cosa más absurda que se encontraba, la colgaba en Instagram y luego lo llamaba arte.

Durante el trayecto hizo fotos a la caravana de coches y al accidente, la montaña de Montserrat la fotografió por todos los lados inimaginables, durante el trayecto del cremallera hacia fotos a cada 20 metros, cada piedra, cada montículo, árbol o arbusto.

Sin mediar palabra y agobiado no sólo por el calor sino también de su frenesí me encaminé a la enorme cola que se había hecho en el lateral del santuario, la cola llegaba hasta la enorme plaza que había a varios metros de la entrada principal. Sabía que estaríamos un buen rato esperando, unas dos horas aproximadamente, subiríamos por la parte derecha del altar y girando a la izquierda veríamos a La Moreneta, la virgen de Montserrat, una pequeña figura románica de madera datada del Siglo XII, cuya representación es la Virgen con el niño Jesús sentado en su regazo, su mano derecha está sosteniendo a una esfera representando el universo y en la otra mano sostiene una piña, motivo que representa la fecundidad y la vida perenne, el niño en cambio tiene la mano derecha levantada en señal de bendición. Debido al gran simbolismo que tiene esa talla está protegida por un cristal cilíndrico donde sólo la parte de la bola está al descubierto para que los feligreses la puedan tocar o incluso a besar. Mientras mi turista le hacía fotos a cualquier cosa animada o inanimada yo planeaba el día, dos horas haciendo cola, le hace fotos a la virgen, pone una vela, comemos, cogemos el cremallera de regreso, el coche y de nuevo dirección Barcelona y el resto de día libre.

– ¿Dónde estamos? – me dijo con un buen acento en español

– Estamos en Montserrat, vamos a ver a la virgen, es algo que como ves es de obligada visita. No te imagines a una figura grande sino es más bien pequeña y lo curioso es que la virgen es negra, pero no es porque… – y allí me detuve, mi amigo americano poco le importaba la historia de la Santa, me dio la espalda y se puso a hacer fotos a unas figuras de piedra que había en la pared. – bueno, si deseas saber más busca en la Wikipedia. – dije en voz baja.

La cola avanzaba muy lentamente, pensé «¿pero qué demonios estará haciendo la gente delante de la virgen? ¿rezando un Rosario?» Visualicé mentalmente a mi amigo, pidiéndome como siempre que le hiciera una foto posando delante de la virgen, abrazándola, besándola, poniéndole caras, imitándola… Aparté esos pensamientos, no quería agobiarme antes de tiempo, lo que debía de llegar ya llegaría.

Una vez dentro, mi turista se quedó asombrado, su ansioso dedo no paraba de tocar la pantalla de su teléfono en un clímax apocalíptico, como si tuviera que plasmar todo lo que veía en cuestión de segundos sino aquello que fotografiaba iba a desaparecer. Al cabo de pocos minutos se acerca triste y me dice que no tiene cobertura para seguir subiendo más fotos y yo me digo a mí mismo «eso es una obra de Dios».

Una vez que el americano había hecho todas las fotos a los cuadros, santos o decoración que había en cada cubículo, le hacía fotos a las suecas, alemanas o italianas que había haciendo en la cola, no quise imaginar qué haría con esas fotos.

Empezamos a subir las escaleras, ya llevábamos más de una hora haciendo cola, en silencio y algo desesperados por el aburrimiento, todos menos mi turista que estaba excitado hasta el extremo sobretodo cada vez que entrábamos en una zona nueva a fotografiar.

A pocos metros del último tramo de escaleras, que te llevan directo al espacio donde esta ubicada La Moreneta había dos ventanales abiertos, mis pupilas se cerraron por la intensa luz que entraba en el recinto pero a mi turista se le abrieron por completo, una ventana al mundo exterior donde podría seguir enviando sus fotos, corrió hacia allí y acercando el teléfono a la ventana empezó a enviar las 200 fotos que había hecho en algo más de una hora.

En pocos minutos ya estábamos casi al pie de la virgen, el americano dejó de enviar fotos y vino corriendo a mi avanzando a varios feligreses y turistas que hacían cola tras de mi. Desde ese punto ya se podía ver a la Virgen, sólo 4 personas nos separaban de la joya de la corona de Montserrat, cuatro personas, tres, dos, mientras, mi amigo americano hacía fotos a las paredes. Ya éramos los siguientes, me acerqué a ella, toqué la esfera con mi mano y dejé espacio para que mi turista pudiera hacer todas las fotos que quisiera, pero fue tal mi sorpresa que lo vi de espaldas a la Moreneta fotografiando la iglesia desde ese punto de vista, se acerca a mi y me dice “ya está, vámonos”, a la que yo le pregunto “¿Y la Moreneta?” y con cara de pasividad responde “no me interesa”.

En esos momento un fuerte crujido irrumpió el pequeño habitáculo, provenía de la talla románica, la protección de cristal se había hecho añicos. Los que estábamos allí nos quedamos petrificados, todo lo contrario que la Moreneta, cuyo brazo derecho que sostenía la bola se separó del cuerpo, retrocedió la mano y lanzó su bola de color dorado directamente a la cabeza del turista americano. Yo apenas pude reaccionar pero pude oír varios gritos de terror que provenían de la cola, de reojo pude ver a varios que salían corriendo del pequeño altar hecho para la Virgen, me giré y vi a cámara lenta al americano como abría de par en par los ojos ante la sorpresa al escuchar el estruendo al romperse la protección de cristal y de los gritos que provenían de su espalda. La bola que la Moreneta había lanzado daba de lleno en su cabeza haciendo que su mano derecha se abriera dejando a su teléfono inteligente libre para que pudiera salir en dirección contraria a la Moreneta, con una trayectoria en hipérbole, volando por encima del altar, impactando en el suelo y desparramando todas sus entrañas por el pasillo central del santuario, una leve sonrisa se dibujó en mi cara, luego me giré de nuevo para ver a la Moreneta y estaba en su posición original sin su bola que seguía rodando dirigiéndose al portón principal de la capilla.

Días después de ese acontecimiento me encerraron en una residencia psiquiátrica, nadie se atrevió a declarar ante la policía ni el propio americano alegando que había perdido la memoria tras el impacto, la prensa apenas se hizo eco, lo único que salió publicado hablaba de un desquiciado guía turístico que había roto el cristal de la Moreneta, había arrancado la esfera y se la había tirado a la cabeza a un turista americano, quizás ese guía desquiciado se refería a mí, pero yo se muy bien lo que pasó, ese teléfono murió.

Foto: Enzo. Wikipedia

Videoclip «Dudas en el aire» – 2010

Poco antes de venirme a Suecia, mi amigo Rafael Artesero, compositor de canciones como «La Mirada Interior» que representó a Andorra en el Festival de Eurovisión en 2005 o «Que me quiten lo bailao» que representó a España en Eurovisión en 2011 me pidió que le hiciera un videoclip, así que ni corto ni perezoso me fui a Ibiza en enero de 2010 e hice este videoclip.

Debajo del videoclip encontrarás otro vídeo con las tomas falsas.

Y ahora las tomas falsas: